¿A qué edad empieza a gatear un bebé?
Un día, el bebé sigue más o menos donde lo habéis dejado. Unas semanas después, cruza el salón con un objetivo clarísimo: coger precisamente aquello que no puede tocar.
Entre una cosa y otra, habrá hecho muchos intentos, rodado, girado y retrocedido cuando quería avanzar; a veces habrá reptado como un pequeño comando y habrá pasado un buen rato balanceándose sobre las manos y las rodillas sin llegar a ninguna parte.
Por lo general, el bebé empieza a gatear entre los 7 y los 10 meses. Pero quedaos sobre todo con esto: ese intervalo es una referencia, no una fecha límite. Los datos de la OMS muestran, de hecho, un margen mucho más amplio para el gateo: aproximadamente de los 5 a los 13 meses entre los niños observados. Y algunos bebés sencillamente nunca pasan por esta etapa. Reptar, desplazarse sentados, gatear o decidir que, al fin y al cabo, estar de pie es mucho más interesante: hay muchos caminos posibles.
Y quizá eso sea lo primero que conviene saber antes de empezar a observar cada movimiento sobre la alfombra: el desarrollo motor no es una lista de tareas que haya que completar en el orden correcto.
Reptar, darse la vuelta, mantenerse sentado: ¿qué etapas preceden al gateo?
Todo empieza hacia los 3 meses, cuando el bebé ya puede sostener la cabeza mientras está boca abajo, según Les Petits Chaperons Rouges.
Mucho antes de salir a explorar la casa gateando, el bebé va desarrollando poco a poco la fuerza y la coordinación que necesitará. Durante los primeros meses, aprende a controlar la cabeza, mueve cada vez más los brazos y las piernas y empieza a apoyarse cuando está boca abajo.
Después suelen llegar los giros sobre sí mismo, los movimientos de pelvis, los desplazamientos circulares sobre la barriga, las manos que agarran los pies y todos esos movimientos que, vistos desde fuera, pueden parecer bastante desordenados, pero que son un auténtico entrenamiento. Cada intento fortalece el cuello, los hombros, el tronco, los brazos y la pelvis.
La capacidad de sentarse sin ayuda suele aparecer en esta misma gran etapa de exploración. Sin embargo, no es un requisito que haya que cumplir antes de poder gatear. Los periodos normales en los que los bebés aprenden a sentarse y a gatear se solapan ampliamente. Algunos bebés se sientan y después reptan. Otros reptan y luego aprenden a sentarse desde el suelo. Algunos hacen ambas cosas casi al mismo tiempo.
En resumen, está claro que al bebé no le han pasado el calendario.

El bebé se sienta sin ayuda: una etapa importante de su desarrollo motor
Aunque no sea un paso obligatorio antes de gatear, sentarse sin ayuda refleja un gran avance en el control del tronco y el equilibrio. Y, sobre todo, hay una diferencia importante entre un bebé que sabe sentarse y un bebé al que han sentado.
Siguiendo el enfoque del movimiento libre inspirado en Emmi Pikler, evitamos dejar al niño durante mucho tiempo en una postura a la que todavía no sabe llegar ni de la que sabe salir por sí solo. Un bebé que consigue sentarse sin ayuda ha recorrido todo el camino necesario: girar, apoyarse en un brazo, desplazar su peso, enderezar el tronco y volver al suelo. Son precisamente esas experiencias las que le servirán para seguir explorando.
Por tanto, el papel de los padres no es «enseñarle» a gatear colocándole las manos aquí y las rodillas allá. Lo más sencillo y, a la vez, quizá lo más difícil es darle espacio para que descubra cómo hacerlo por sí solo.
Reptar sobre la barriga: una etapa frecuente, pero no inevitable
Reptar y gatear no son exactamente lo mismo… Reptar también tiene su arte. Cuando repta, el bebé suele mantener la barriga en contacto con el suelo y usa los brazos y las piernas para avanzar. Algunos desarrollan una técnica militar especialmente eficaz, el famoso desplazamiento tipo comando, que ya les permite alcanzar absolutamente todo lo que creíamos haber dejado lo bastante lejos.
Al gatear de la forma clásica, el bebé levanta la barriga del suelo y se apoya en las manos y las rodillas. Este movimiento exige una mayor coordinación entre el lado derecho y el izquierdo del cuerpo. Pero, también aquí, hay muchas variantes.
Algunos bebés reptan durante varias semanas antes de empezar a gatear. Otros se desplazan sentados. Algunos avanzan como pequeños cangrejos; otros llegan a su destino rodando o se desplazan casi sobre las manos y los pies, con las piernas estiradas, como ositos.
La American Academy of Pediatrics describe muchas formas perfectamente posibles de desplazarse: el gateo clásico, reptar como un comando, desplazarse sentado, como un cangrejo o incluso rodando. Y algunos bebés no reptan ni gatean antes de ponerse de pie.
Por tanto, no gatear no significa automáticamente que haya un retraso. En particular, no existe ninguna prueba científica de que saltarse esta etapa provoque más adelante dificultades de aprendizaje, aunque es una idea que sigue circulando mucho.
¿Cómo reconocer las señales de que el bebé está a punto de empezar a gatear?
Por supuesto, no hay ninguna cuenta atrás oficial, pero ciertos comportamientos muestran que el bebé está probando nuevas formas de apoyarse.
- Gira mucho sobre el suelo. Boca abajo, da vueltas sobre sí mismo para coger un juguete o acercarse a algo que le interesa.
- Se apoya cada vez más en los brazos. Sus hombros y la parte superior del cuerpo van ganando fuerza.
- Levanta la barriga y se pone sobre las manos y las rodillas. Aunque tres segundos después vuelva a bajar.
- Se balancea hacia delante y hacia atrás. Todo un clásico: el bebé ha encontrado la postura, pero aún no sabe cómo ponerla en marcha.
- A veces retrocede antes de avanzar. Como al principio los brazos pueden tener más fuerza que las piernas, el bebé puede impulsarse hacia atrás sin querer antes de descubrir cómo avanzar.
- Quiere llegar a algún sitio. Y quizá ese sea el motor más eficaz de todos: un juguete, un hermano o una hermana, uno de sus padres, un teléfono… Este último, curiosamente, suele tener mucho más éxito que todos los juguetes para bebés juntos.
¿Cómo ayudar al bebé a gatear sin forzarlo?
Buenas noticias: no hace falta ningún programa de entrenamiento. Para empezar a gatear, lo que más necesita el bebé es tiempo para moverse libremente por el suelo. Un espacio lo bastante amplio le permite darse la vuelta, girar, reptar y probar distintas formas de apoyarse sin encontrarse con un límite cada treinta centímetros.
La superficie también importa. Una superficie muy blanda cede al apoyarse, mientras que un suelo demasiado duro no resulta especialmente acogedor para esos primeros intentos, a veces un poco… imprecisos.
En Mezamé, eso es precisamente lo que nos interesa del tiempo que el bebé pasa en el suelo: no se trata solo de entretenerlo hasta que aprenda a caminar. Ahí es donde desarrolla buena parte de su autonomía.
En cuanto a la ropa, elegid prendas cómodas que le permitan doblar fácilmente las caderas y las rodillas. En casa, ir descalzo le ayuda a apoyarse bien y evita algunos resbalones. Por último, podéis poner cerca del bebé algunos juguetes u objetos que le interesen, un poquito fuera de su alcance cuando empiece a querer desplazarse. Un poquito.
La idea es darle ganas de intentarlo, no regalarle su primera frustración deportiva.
Podemos sentarnos en el suelo con él, bien cómodos aquí, en nuestra alfombra, animarlo, hablarle o colocarnos un poco más lejos para despertar sus ganas de acercarse. Pero no hace falta moverle los brazos y las piernas. Cuando le dejamos moverse libremente, creamos las condiciones y el bebé hace el resto.
¿Todos los bebés pasan por la etapa del gateo?
No. Y probablemente esa sea la respuesta más importante de este artículo.
Algunos niños siguen exactamente el recorrido que imaginamos: darse la vuelta, reptar, gatear, ponerse de pie y después caminar. Otros toman caminos bastante menos convencionales. Se desplazan sentados, reptan durante meses, ruedan de un extremo al otro de la alfombra o pasan rápidamente del suelo a apoyarse en los muebles y, después, a caminar.
El NHS también recuerda que no todos los bebés gatean y que algunos prefieren desplazarse sentados. El movimiento libre consiste precisamente en dar cabida a estas diferencias.
Eso no significa que dejemos de prestar atención al desarrollo de nuestro hijo porque «cada bebé tiene su ritmo». Observamos más bien el conjunto, sus progresos, su tono muscular, sus ganas de moverse y explorar, cómo utiliza los brazos y las piernas y su capacidad para ir descubriendo nuevas posturas.
En otras palabras, miremos al bebé, no solo su edad en el calendario.

¿Por qué es interesante el gateo para el desarrollo del bebé?
Gatear es toda una revolución, ¡mucho más que una etapa que tachar de la lista! En el plano motor, esta postura pone a trabajar todo el cuerpo: fortalece los brazos, las manos soportan el peso, las rodillas sirven de apoyo y los abdominales estabilizan el conjunto. Es una continuación natural de sentarse, antes de ponerse de pie y después caminar.
En el plano sensorial, desplazarse cambia la relación del bebé con su entorno: calcula distancias, adapta sus movimientos a la textura del suelo y coordina la mirada con los gestos. Esta exploración favorece el desarrollo cognitivo: al desplazarse por sí solo hacia un juguete o un rostro familiar, el bebé desarrolla autonomía, confianza y comprensión del espacio, y descubre que sus acciones tienen consecuencias. Este crecimiento acompaña al de su cerebro, que aumenta hasta ser dos veces y media más grande entre el nacimiento y los 12 meses.
Los profesionales insisten en la importancia de dar tiempo y espacio a esta libertad de movimiento, sin forzar ninguna postura. Para saber más, las Éditions du CHU Sainte-Justine y Éditions Midi trente ofrecen recursos de referencia para las familias. Esta etapa sienta las bases de un desarrollo armonioso, mucho más allá de aprender a caminar.
Pero quizá la verdadera revolución esté en otra parte. Por primera vez, el bebé puede decidir adónde quiere ir. Y eso cambia muchas cosas.
Hasta entonces, el mundo venía principalmente hacia él. Ahora puede ver un juguete, desplazarse para cogerlo, cambiar de dirección, seguir a alguien o salir a explorar otra parte de la habitación.
Experimenta con las distancias, los obstáculos y las texturas del suelo y, sobre todo, descubre algo emocionante: quiero ir hasta allí y mi cuerpo puede llevarme.
Esta nueva autonomía alimenta, como es natural, sus ganas de explorar. Y para los padres, también inaugura una etapa muy especial en la que, de pronto, descubren su propia casa a la altura de su bebé.
- ¿Esa planta que lleva ocho años sin causar ningún problema? Sospechosa.
- ¿El cable de detrás del sofá? Fascinante.
- ¿Ese trocito minúsculo de papel que nadie había visto? Localizado en menos de tres segundos.
Por eso, cuando el bebé empieza a gatear, también es buen momento para revisar bien la casa y asegurar todo lo que haga falta.
Preguntas frecuentes sobre el gateo del bebé
¿A partir de qué edad puede empezar a gatear un bebé?
La mayoría de los bebés empiezan a gatear hacia los 7-10 meses, pero el margen de variación normal es mucho más amplio. Según los datos de la OMS, la edad observada para empezar a gatear apoyándose en manos y rodillas se sitúa aproximadamente entre los 5 y los 13 meses.
Mi bebé repta, pero no gatea de verdad. ¿Es preocupante?
No. Reptar sobre la barriga es una forma perfectamente válida de desplazarse, y algunos bebés lo hacen durante mucho tiempo antes de empezar a gatear. Otros nunca gatearán de la forma clásica.
¿Va con retraso un bebé que nunca gatea?
No necesariamente. Algunos niños pasan directamente a otras formas de desplazarse y, después, a ponerse de pie y caminar. Saltarse el gateo no es, por sí solo, una señal de retraso en el desarrollo.
¿Tiene que saber sentarse el bebé antes de empezar a gatear?
No necesariamente. Estas habilidades suelen aparecer en la misma etapa, pero el orden puede variar. Algunos niños empiezan a reptar o a ponerse a gatear antes de dominar por completo la capacidad de sentarse sin ayuda.
¿Por qué el bebé gatea hacia atrás?
Es muy frecuente al principio. Cuando el bebé se apoya en los brazos, puede impulsarse hacia atrás antes de conseguir coordinar brazos y piernas para avanzar. Con la práctica, suele descubrir cómo cambiar de dirección.
¿Cómo ayudar al bebé a empezar a gatear?
Dándole a menudo tiempo para estar en el suelo, en un espacio seguro, sobre una superficie cómoda y estable, con ropa que le permita moverse y algunos objetos que le den ganas de desplazarse. No hace falta colocarle los brazos ni las piernas.
¿Cuándo conviene consultar sobre el desarrollo motor del bebé?
Si el bebé no muestra ningún indicio de desplazamiento hacia los 12 meses, si observáis una asimetría importante en cómo utiliza el cuerpo, si pierde habilidades que ya había adquirido o si os preocupa su desarrollo en general, habladlo con vuestro pediatra, médico o un profesional de un centro francés de protección maternoinfantil (PMI).