(Re)encontrar el rumbo después de tener un bebé

(Re)trouver sa voie après un bébé

Quedan apenas unos días tachados en el calendario (en el nuestro, claro) para volver al trabajo, y nos entran unas ganas locas de dejarlo todo. De parar la adaptación de la peque a la guardería y los miércoles de los mayores en el centro de actividades para seguir disfrutando de ellos todos los días, a todas horas.

Lo habéis vivido como nosotras: la llegada de un hijo lo pone todo (¡pero todo, todo!) patas arriba y nos ayuda a recolocar nuestras prioridades. La llegada de un bebé suele ayudarnos a centrarnos en lo esencial y también nos muestra lo que ya no queremos. Volver al trabajo después de la baja por maternidad o de un permiso parental es un paso importante para la familia, tanto por la organización como por la carga mental; pero también nos lleva a preguntarnos qué sentido queremos darles a nuestros días.

Si rebobináramos unos años —o unas décadas—, ¿a quién encontraríamos en nuestro lugar? ¿Con qué soñaba ser de mayor aquella criatura?

Es verdad que Flo ya soñaba con ser ilustradora de pequeña, antes de convertirse en nuestra diseñadora gráfica favorita ;) Pero quizá, para la mayoría, el trabajo de nuestros sueños haya cambiado, ¿no?

Ahora que lo pienso, quizá sea mejor así, porque Charlotte, la creadora de Mezamé, quería ser perfiladora criminal. ¡Menos mal que cambió de idea!

Entonces, para aclarar un poco las ideas, ¿por qué no pedir consejo a un profesional?

En Francia, muchísimas personas (¡aunque muy pocas lo saben!) tienen acceso a una cita gratuita con un asesor de desarrollo profesional (CEP). Es una oportunidad para hacer balance y plantearse las preguntas adecuadas.

Emmanuelle Germain, asesora especializada en orientación profesional, nos cuenta: «Una de las preguntas que hago en la primera entrevista es: “Si te diera una varita mágica y pudieras tener el trabajo de tus sueños, ¿qué harías?”. Pues bien, casi nadie sabe qué responder. Y, sin embargo, es fundamental, porque una vez que tenemos un objetivo, resulta mucho más fácil encontrar el camino para alcanzarlo», continúa Emmanuelle.

Entonces, ¿nos animamos a intentarlo juntas? Emmanuelle nos propone responder a esta pregunta, que puede darnos pistas para disfrutar más del tiempo que pasamos en el trabajo, lejos de nuestra alfombra y de los peques.

> Si hiciera el mismo trabajo, pero en otro lugar o de otra manera, ¿me sentiría mejor? 

Si la respuesta es sí, nuestras dudas tienen que ver con el entorno. ¿Cómo le damos una vuelta? Podemos buscar maneras de mejorar nuestras condiciones de trabajo, el ambiente, la forma de dirigir el equipo o la empresa. Y seguir aprovechando todos nuestros años de experiencia.

Si la respuesta es no, quizá sea el momento ideal para buscar nuestra «zona de genialidad». Como explica Gay Hendricks en su libro The Big Leap, es el punto donde se encuentran nuestros talentos únicos, nuestras pasiones y nuestras fortalezas. Ahí es donde el asesoramiento profesional cobra todo su sentido.

Mientras tanto, permitámonos soñar y recordar lo que nos ilusionaba de peques; disfrutemos a tope de nuestros bebés y, si nos asalta alguna duda, no dudemos en sacar la varita mágica de Emmanuelle.

Ahora mismo... ¿qué harías?

 

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